REPORTAJE FINAL: Galicia tendrá un clima mediterráneo en 50 años
- Equipo de Ojo de Pez

- 12 dic 2023
- 3 Min. de lectura
En el último cuarto del siglo XXI las actuales condiciones oceánicas templadas en el norte de la península solo persistirán en Guipúzcoa

Este nuevo escenario se proyecta en un informe elaborado por el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático y que fue difundido por la Oficina Española del Cambio Climático. En Galicia, la tendencia supondrá la desaparición del actual clima oceánico templado y se convertirá en un clima puramente mediterráneo, el cual se está haciendo extensible ya a muchas zonas del norte de España. “Los cambios que estamos empezando a notar en el clima gallego continuarán evolucionando negativamente. Hay que tener en cuenta que, aunque se tratará de un clima menos lluvioso y más cálido, este llegará de manera progresiva, así que supongo que todos los gallegos estaríamos ya acostumbrados a él para entonces”, relata Juan Taboada, coordinador de MeteoGalicia.
A pesar de que en el informe no se detallan los cambios específicos de cada Comunidad Autónoma, los efectos de este calentamiento global son muy significativos en España. Sus extensos kilómetros de costa hacen que sea un lugar “con grandes papeletas para acabar siendo comido por el mar. De hecho, aquí en Galicia estamos estudiando muy detenidamente cuáles son las mejores estrategias de adaptación en la costa porque el nivel del mar va a seguir subiendo en las próximas décadas y la única solución por el momento es preparase para ello”, detalla Taboada.
Malos tiempos para el marisco
A principios de mes, Noia (A Coruña) cerraba la que ya es la peor temporada de su historia con una mortalidad del marisco que superó el 60%. Poco después, la cofradía de Rianxo, en la ría de Arousa, confirmaba que a sus playas también estaban llegando grandes cantidades de molusco muerto. Finalmente, la semana pasada se anunció el cierre de la temporada en Pontevedra en un afán por “salvar la campaña de Navidad” ante una mortalidad de, al menos, el 50%, y que también se extendió a la ría de Vigo. Una desgracia económica y medioambiental, en la que el cambio climático y las abundantes lluvias tienen mucho que ver, pero parte del sector no lo achaca únicamente a eso.
Los incendios calcinan Galicia
Galicia es una de las zonas de España más verdes y, en consecuencia, carne de incendios. La comunidad gallega cierra el año con un total de 908 incendios, los cuales se concentraron mayoritariamente entre los meses de junio y octubre, este último especialmente caluroso para la época. La buena noticia es que el 84% de estos incendios, no superaron la hectárea afectada, lo que demuestra que las contra los incendios forestales dan sus frutos para combatir el aumento de estos con el cambio climático.
El frío, más letal que nunca
El calentamiento global no solo se muestra en la subida de las temperaturas. El frío en Galicia sigue siendo más letal que las olas de calor, lo que se refleja en los datos recogidos por el Instituto de Salud Carlos III, que muestran que, la bajada del mercurio lleva consigo más muertes que en los episodios de altas temperaturas. En el presente año 2023, han fallecido en Galicia 1.500 personas a causa de las bajas temperaturas y sus variantes, mientras que 396 se han registrado por causas atribuidas a las altas temperaturas.
En estos casos, el ministerio de Sanidad del Gobierno de España activa el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Bajas Temperaturas, donde se fija el umbral térmico de referencia por el que afecta a la salud humana. En el caso de Pontevedra, las alarmas se activan cuando se bajan de los 4,8ºC, en A Coruña el umbral está en los 2ºC, Ourense los fija en 1,5ºC, mientras que Lugo lo flexibiliza hasta los -5,6ºC.
Las diferencias de los umbrales entre las provincias vienen determinadas por la mortalidad diaria registrada en cada provincia durante un determinado periodo de tiempo y por los datos que se registran de las temperaturas mínimas diarias. Es decir, los datos son distintos en una provincia como Lugo, donde la población está más aclimatada al frío, que en Pontevedra, que acostumbra a tener un clima más suave.




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