ECOANSIEDAD Y SOLASTALGIA: EL IMPACTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA SALUD MENTAL
- Sara Vera

- 28 may 2024
- 6 Min. de lectura
Según una macroencuesta del informe "El Futuro es Clima", el 82,1% de la juventud encuestada siente haber sufrido ecoansiedad y admitieron tener esas sensaciones al escuchar noticias vinculadas con la crisis climática que vivimos en la actualidad. Esto hace que nos preguntemos: ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso hay un tratamiento erróneo de la información? ¿Verdaderamente la situación es tan crítica como nos dicen? ¿Las personas a nivel individual podemos hacer algo? y multitud de incógnitas que nos llevan a introducirnos en un bucle de ansiedad y miedos sobre el devenir del planeta y de la humanidad, por ello es necesario abordar una dimensión aún poco conocida de las consecuencias del cambio climático.
Hoy día el ser humano está inmerso en lo que el sociólogo francés, Abraham Moles denominó como Cultura Mosaico, una forma de acceso a la información fragmentada la cual no nos permite ver la realidad como un todo, sino como fragmentos inconexos.
Esta visión de la realidad se ha ido introduciendo paulatinamente desde la llegada de Internet, las redes sociales y por consiguiente, la digitalización de los medios de comunicación. Debido a ello, las sociedades se encuentran inmersas en la actualidad inmediata, es decir, se recibe gran cantidad de información, cada vez más breve y más perecedera que lejos de informar, produce una sensación de bloqueo, de desinformación que conduce a una fase de “infoxicación”.
Esta infoxicación vinculada a la información de la crisis y el cambio climático llega a ser perjudicial, pues lejos de concienciar al individuo produce en él una sensación de estrés y agobio que lo lleva a hablar sobre el concepto de ecoansiedad y solastalgia fomentadas no sólo por el tratamiento por parte de los medios, sino también por la actuación de los gobiernos, las grandes empresas y los propios individuos.
La crisis del Antropoceno
Según el último informe del IPCC (The Intergovernmental Panel on Climate Change) se estimó que durante los próximos veinte años el planeta experimentará un aumento de la temperatura media global de 1,5 ºC y a pesar de que puede parecer un ligero aumento, es completamente erróneo. Se trata de un incremento medio del planeta “esto implica que ese incremento afectará a los lugares con temperaturas extremas provocando por ejemplo olas de calor más intensas y de mayor duración, repercutiendo en la supervivencia de los ecosistemas y en nuestra propia supervivencia” añade el profesor y catedrático en Ecología Ruben Retuerto.
Lo mismo ocurre en aquellas zonas que se encuentran congeladas, ese aumento medio se puede traducir en un aumento de hasta 4,5 ºC y si tenemos en cuenta que el hielo está a 0 ºC, este aumento provocaría un proceso de derretimiento. "La temperatura media de la tierra son 15ºC y durante la última glaciación la temperatura media era de 10ºC” mediante esta afirmación el periodista especializado Xavier Fonseca, pretende mostrar que si le quitamos o sumamos 5ºC a la temperatura media del planeta, se obtendría un mundo totalmente distinto.
Tal y como menciona la ambientóloga Isabel Jiménez, "podemos pensar que el cambio climático tiene una parte positiva, que es que zonas en las que antes no crecía la vegetación ahora está comenzando a crecer por el aumento de las temperaturas, lo cual es positivo a nivel producción agrícola pero negativo pues afecta a la resiliencia de muchos ecosistemas como los subárticos” Esto se traduce nuevamente en la dificultad de que los ecosistemas puedan contribuir a reducir las emisiones de C02 que nosotros incrementamos pues están debilitados. Sin embargo, existe otra problemática, el derretimiento del permafrost, superficie de hielo que siempre se encuentra congelada pero que con el cambio climático se está comenzando a descongelar. Este hecho preocupa por tres motivos:
1. “El Permafrost almacena millones de toneladas de C02 y gas metano el cual tiene un efecto invernadero de entre 34 y 40 veces más potente que el C02 lo cual sería una bomba para la atmósfera”- Ecólogo Ruben Retuerto.
2. “El riesgo de que haya nuevos virus, bacterias y organismos que se liberen y puedan provocar graves pandemias”- Ambientóloga Isabel Jiménez.
3. “El riego estructural del permafrost puede producir la destrucción de ciudades pues debajo de ellas existe una superficie de permafrost y si eso se derrite produciría grandes estragos" -Ambientólogo Sergio García.
La crisis medioambiental por tanto, no sólo perjudica al medioambiente sino a todas las áreas de la realidad y en consecuencia, al ser humano. Así lo afirma el periodista especializado en medioambiente Xavier Fonseca: "El cambio climático no es un cambio repentino sino que lo que provocará es un mundo cada vez más hostil, ya lo hemos visto con la pandemia que ha transformando nuestra forma de relacionarnos y sus orígenes no dejan de ser el contacto con la naturaleza”. A pesar de que no hay evidencias científicas de si el cambio climático ha desempeñado un papel de propagación del virus Covid-19, muchos expertos sostienen que este podría favorecer al salto de patógenos a otras especies, pues el aumento de la población mundial hace que tengamos que invadir hábitats que antes se encontraban intactas y eso produce que entremos en contacto con los animales, lo cual facilita que haya saltos entre especies y sea más propenso a padecer nuevas enfermedades víricas y bacterianas.
Tras todo este contexto del cambio climático, no sólo existen los impactos directos como el incremento de enfermedades respiratorias, enfermedades renales crónicas o enfermedades cancerígenas entre otras, existe también otro impacto menos conocido pero de gran peso que estaría vinculado con la salud mental, es aquí donde se situaría la ecoansiedad y la solastalgia. Según la La American Psychology Association (APA) describe la ecoansiedad como “el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental que se produce al observar el impacto aparentemente irrevocable del cambio climático y la preocupación asociada por el futuro de uno mismo y de las próximas generaciones”. Relacionado con lo anterior se encuentra el concepto de solastalgia que es definida por el grupo de psicólogos de la ecoansiedad como “la desesperación que los seres humanos sufren ante la degradación de su entorno”.
" A modo de ejemplificar lo que es la eco ansiedad; estas en la calle y ves un edificio de piedra, piensas la cantidad de piedra que se ha utilizado para construir ese edificio y como habrá tenido que ser la cantera de piedra que habrán necesitado para crearlo, pero luego miras a lo largo de la calle y ves que no es el único edificio en la calle, ves que hay 20 más y sigues pensando y ves que esto solo es una calle de tantas que hay en esa ciudad y es tan sólo una ciudad de todas las que hay en el mundo. Lo vas pensando a gran escala”
Ambientólogos Isabel Jiménez y Sergio García
El 82,1% de las personas encuestadas afirma haber sentido eco ansiedad en varios momentos de su vida y un 74,1% solastalgia, sin conocer ambos conceptos. Sin embargo, tal y como menciona el grupo de psicólogos de eco ansiedad “Ambos fenómenos se irán conociendo durante los próximos años, tristemente será así porque vivimos una emergencia climática que se está acelerando”.
Muchos expertos coinciden en señalar que el origen de la ecoansiedad está estrechamente relacionado con el tratamiento de la información climática por parte de los medios de comunicación. El 80,3% de los encuestados en el informe de "El Futuro es Clima" afirma que no es correcto el tratamiento por parte de los medios, sobre todo para aquellas personas que ya están concienciadas: “Hoy los medios conducen a la histeria, al clickbait con el objetivo principal de lograr beneficios económicos por lo que todos tratan este tipo de información de forma alarmista” critica la bióloga y creadora de contenido en RRSS Paula Blondiemuser. “Los medios tienen la responsabilidad de decir la verdad de la manera más fiel posible y crítica. Por ello deben también conocer que la forma de informar afecta a nuestra salud mental y deberían ofrecer herramientas al respecto” afirma el activista medioambiental Jon Kareaga.
“Los medios producen una “fatiga mediática” cualquier acontecimiento se convierte en un bombardeo constante que acaba generando un rechazo” critica el periodista especializado Xavier Fonseca. Este bombardeo informativo, tiene consecuencias negativas, pues se fomenta el miedo que lejos de llevar a la concienciación y acción, lleva a la inacción de los individuos.
En la actualidad, el ser humano se encuentra en un punto crítico en relación a la crisis climática y parece inevitable que este adopte una actitud derrotista, sobre todo para aquellos que ya están concienciados con los problemas medioambientales. Es cierto que mucho del daño ocasionado es irremediable, pero en mano de los individuos está que la situación no se convierta en irreversible. Por esta razón, más que nunca la comunicación y la ciencia deben estar unidas para concienciar a las sociedades y mostrarles que con poco que hagan, ya sea reduciendo o cambiando los hábitos de consumo, aún se puede impartir justicia climática, pero siempre priorizando la salud mental, pues sin esta base es imposible avanzar. Se debe tener en cuenta la situación climática desde la perspectiva global conociendo las limitaciones individuales, tal y como defiende la etóloga Jane Goodall: “Piensa globalmente, actúa localmente”.






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