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Una exposición itinerante sobre el desastre ambiental del Prestige

  • Foto del escritor: Sergio Garrido
    Sergio Garrido
  • 13 nov 2023
  • 3 Min. de lectura


Hace 22 años, un funesto 13 de noviembre de 2002, se produjo el mayor desastre ecológico de la historia de Galicia. Una terrible noche de temporal, el petrolero monocasco Prestige sufrió una vía de agua cuando navegaba a 28 millas (52 km) del cabo Finisterre. Las autoridades españolas comenzaron un rocambolesco periplo remolcando el barco hasta que se partió en dos el día 19 de noviembre.


A consecuencia de eso, llegaron a las costas gallegas varias decenas de miles de toneladas de fueloil (chapapote), que luego se extendieron por toda la costa cantábrica y el sur de Francia, produciendo una de las mayores mareas negras de la historia. Las ondas de fuel y muerte batieron contra los acantilados de la Costa de la Muerte, contra las Islas Cíes y Ons, contra las enormes y solitarias playas desde La Lanzada hasta Nemiña.


Ante la incompetencia y la falta de medios de la Xunta y el Gobierno central, cientos de marineros se lanzaron a defender las rías, pescando con sus redes y sus propias manos el chapapote. La sociedad civil autoorganizada, las cofradías de pescadores, las mariscadoras, las asociaciones, fueron las que dieron respuesta a la catástrofe ante la incomparecencia de las autoridades.


Se generó también una onda de solidaridad en todo el Estado y en muchos países, acudiendo miles de personas voluntarias: una marea blanca frente a la marea negra, para limpiar de chapapote las costas gallegas, trabajando durante varios meses. Fueron días de lágrimas y dolor, de mentiras y rabia que despertaron en el pueblo gallego una onda de indignación que inundó la plaza del Obradoiro seis veces en la histórica manifestación del 1 de diciembre de 2002.


200.000 paraguas repitieron como un eco la frase mágica ‘Nunca Más’. Orgullo y dignidad, vestidas de negro y azul, de un pueblo que gritaba ‘basta’ al recochineo negro de desastres ecológicos que periódicamente azotaban las costas gallegas. Polycommander, Urquiola, Andros Patria, Casón, Mar Egeo, la lista de la infamia, nombres clavados en nuestra memoria colectiva como el chapapote en las rocas. Ocho de los trece mayores accidentes con vertidos de petróleo en el últimas seis décadas se produjeron en las costas de Galicia.


La movilización de la sociedad gallega, articulada en la amplia plataforma Nunca Más llegó hasta la Puerta del Sol, con una enorme marcha hacia Madrid para exigir justicia, respeto y reparación: Hartos de los ‘hilillos de plastilina’ y las ‘playas espléndidas.


El Gobierno y la Xunta intentaban minimizar el alcance de la tragedia para ocultar su pésima gestión. La realidad, que les azotaba en la cara, era la absoluta carencia de recursos y medios, su total incompetencia para acometer la protección y limpieza de las zonas contaminadas. Esa vaga movilizadora abarcó mucho más allá del movimiento ecologista, inundando centros de enseñanza, centros de trabajo, cada puerto y cada balcón produciendo un auténtico seísmo que despertó la conciencia como pueblo y les devolvió la dignidad.


20 años después los efectos del vertido del Prestige aún están presentes en la Costa de la Muerte, pudiéndose observar a simple vista. Aún queda chapapote bajo la arena. Nos encontramos ante otra prueba más de cómo, cuando se produce un gran desastre ecológico, sus efectos perduran durante años o mismo décadas. Por eso, es necesario que se adopten por parte de las autoridades todas las medidas necesarias para evitar que se vuelvan a producir este tipo de accidentes.


Conviene recordar que el 70% del transporte marítimo europeo pasa frente a Galicia, unos 40.000 barcos al año, y aproximadamente uno de cada tres (38 al día) transporta mercancías peligrosas, además de su combustible. Recordemos el accidente del quimiquero Blue Star en la Ría de Ares el año pasado.


Ecologistas en Acción con la producción de una exposición itinerante quiere que no caiga en el olvido todo lo sucedido en el mayor desastre ambiental que ennegreció la costa gallega. Una exposición que comienza su periplo hoy, 13 de noviembre, en la plaza del Ayuntamiento de Redondela y recurrirá distintos ayuntamientos de la geografía gallega. En Redondela, con la colaboración del colectivo Arte Basura, se celebra el jueves 26, en la Casa de la Cultura, una mesa redonda sobre el desastre causado por el afundemento del petrolero, que irá precedida de la proyección del documental Alegría!.


Mediante los 9 paneles informativos que conforman la exposición, la organización ecologista quiere recordar que es necesario mejorar la coordinación de medios operativos permanentes y unidades de vigilancia marítima, así como el aumento de la cantidad y calidad de las inspecciones de los buques que atracan en el litoral de Galicia. Que hay pequeños Prestige diarios, en forma de sentinazos. Que tenemos también que romper con este modelo dependiente del petróleo, cuyas desgraciadas consecuencias para el planeta conocemos. Pero, sobre todo, recordar la onda de solidaridad, la marea blanca que supliendo la carencia de medios con la fuerza de la ilusión fue quien de enfrentarse la gran mancha negra mientras el Gobierno, ausente, seguía negando su existencia.

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